Fue derrotada. No por técnica de judo, sino por pura fuerza masculina... Los estudiantes varones presentes atacaron todos a la instructora al mismo tiempo... Le arrancaron el judogi, le afeitaron el vello púbico... y luego la grabaron. Todo fue humillante. Varias pollas la asaltaron sin piedad, y cuando todo terminó, la cara de la instructora quedó manchada de blanco y viscosa...