En medio de los preliminares, lo metí una vez para comprobar su sensibilidad interna. Con solo meter un poco la punta gimió "Ah... ah...!" y, a medida que fui entrando más hondo, empezó a golpear el escritorio. Aunque le dije que esperara, cuando llegué bien adentro tuvo un orgasmo vaginal mientras el cuerpo le convulsionaba.