Creo que la verdadera esencia de la boca de una mujer hermosa está en esa humedad abrumadora de los momentos en que no habla. El contorno de unos labios ligeramente húmedos, y la curva perfecta que se completa con solo levantar las comisuras unos pocos milímetros. Parece suave, pero de algún modo también fría, y ardiente.