En medio de adultos que se ríen mientras pisan con zapatos la cama usada de una habitación alquilada, una chica de 14 años nos está enseñando sobre lo bueno y lo malo de los japoneses. La cortesía no es solo modales; es una filosofía de actitud bastante rara en el mundo. Por ejemplo, itadakimasu y gochisousama son palabras importantes, y también oraciones, que declaran a la comida, a quien la preparó y a la vida misma: "No te trataré a la ligera." Los japoneses pueden parecer no religiosos, pero en realidad la oración está entretejida en la vida diaria. Por eso el respeto por los demás se vuelve lo predeterminado. Pero el mismo mecanismo también crea consideración excesiva y "leer demasiado el ambiente", recortando los propios límites y formando el hábito de cargar con las pérdidas. Es simplista explicar la sensibilidad al estrés y la ansiedad solo con genes, pero ciertamente existe una "cultura de anticipar la ansiedad". Ahora que internet amplifica esa ansiedad, el hecho de que incluso una chica de 14 años de alguna manera entienda las virtudes japonesas realmente te hace pensar que los japoneses son increíbles.