Una mamá de un niño de 2 años que no deja de correrse con las piernas abiertas y moviendo la cadera. Mientras le raspaba el clítoris hinchado al límite, hice la cuenta regresiva: "Si aguantas 3 segundos, puedes correrte. 3, 2, 1..." y se derrumbó diciendo "¡¡¡Ah, me corro!!!"